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Las desigualdades sociales en salud y la atención primaria. Informe SESPAS 2012

Resumen
El sistema de salud es uno de los determinantes sociales de salud y aunque no es el más relevante, no debe desestimarse su potencial contribución a la reducción de las desigualdades sociales en la salud. Las características de la atención primaria de salud la hacen idónea para este objetivo. Una igualdad en el acceso a los servicios sanitarios, una atención proporcional a las necesidades y el trabajo conjunto con otros sectores pueden conseguir un efecto estimable en el camino hacia la equidad efectiva en salud. En este artículo se resumen los antecedentes y el marco de acción para reducir las desigualdades sociales en salud y se presenta una síntesis de propuestas de actuación en atención primaria para contribuir a este objetivo que se recogen en los documentos nacionales e internacionales más relevantes sobre políticas de salud pública. Se pretende suscitar el debate, estimular la generación del conocimiento ausente en nuestro ámbito e impulsar las acciones en la práctica. Las propuestas se presentan en cinco líneas de intervención: información para la acción, participación social, capacitación; intersectorialidad y reorientación de la atención a la salud. Cada línea de intervención se describe según los destinatarios o sujetos de la acción (ciudadanos y comunidad, equipo de atención primaria, gestión del centro y área de salud, política de salud).
Palabras clave Desigualdades sociales en salud. Atención primaria. Determinantes sociales de la salud. Políticas de salud.

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La atención primaria de salud es la asistencia sanitaria esencial accesible a todos los individuos y familias de la comunidad a través de medios aceptables para ellos, con su plena participación y a un costo asequible para la comunidad y el país. Es el núcleo del sistema de salud del país y forma parte integral del desarrollo socioeconómico general de la comunidad.



Regreso a Alma-Ata

Dra. Margaret Chan
Directora General de la OMS

15 de septiembre de 2008 
 
Hace 30 años, la Declaración de Alma-Ata definió la atención primaria de salud como un conjunto de valores rectores para el desarrollo sanitario, un conjunto de principios para la organización de servicios de salud y una variedad de criterios para abordar las necesidades sanitarias prioritarias y los determinantes fundamentales de la salud.
Esta ambición, que lanzó el movimiento de salud para todos, resultaba atrevida. Suponía que una política clara y novedosa podría incrementar el nivel de salud de las poblaciones desfavorecidas y, de ese modo, conducir al desarrollo general. La Declaración amplió el modelo médico para incluir factores sociales y económicos, y reconoció que las actividades de numerosos sectores, incluidas las organizaciones de la sociedad civil, determinaban las perspectivas de mejorar la salud. Los objetivos generales eran la equidad en el acceso a la atención, y la eficacia en la prestación de los servicios.
Con especial referencia a la adhesión local, la atención primaria de salud aceptaba la resistencia e inventiva del espíritu humano y daba cabida a soluciones creadas por las comunidades y que contaban con la adhesión y el apoyo de ellas. Ante todo, la atención primaria de salud ofrecía una forma de organizar toda la atención de salud, desde los hogares hasta los hospitales, en la que la prevención era tan importante como la curación y en la que se invertían recursos de modo racional en los distintos niveles de atención.
Este enfoque se malinterpretó casi de inmediato. Era un ataque radical contra el cuerpo médico. Una utopía. Se confundió con centrarse exclusivamente en el primer nivel de atención. A algunos defensores de la propuesta de desarrollo les parecía barata: escasa atención para los pobres, una solución de segunda clase para los países en desarrollo.
Tampoco hubiera podido prever el más clarividente pensador, en 1978, los acontecimientos mundiales que se avecinaban: una crisis del petróleo, una recesión mundial y la introducción, por parte de los bancos de desarrollo, de programas de ajuste estructural que retiraban los presupuestos nacionales de los servicios sociales, incluida la salud. A medida que disminuían los recursos para la salud, los enfoques selectivos en los que se empleaban paquetes de intervenciones ganaron aceptación con respecto al objetivo previsto de reconfigurar fundamentalmente la atención de salud. La aparición del VIH/SIDA, la reaparición asociada de la tuberculosis y un aumento de los casos de paludismo desplazaron la atención de la salud pública internacional fuera de los programas de base amplia y hacia la gestión urgente de las situaciones de emergencia de alta mortalidad.
En 1994, un examen de la OMS de los cambios ocurridos en el ámbito sanitario a nivel mundial desde Alma-Ata concluyó con las sombrías perspectivas de que no se cumpliría el objetivo de salud para todos para el año 2000.
¿Qué se puede extraer de la experiencia de un movimiento que no consiguió alcanzar su objetivo? Aparentemente, bastante. Actualmente, la atención primaria de salud ya no se malinterpreta tan profundamente. De hecho, diversas tendencias y acontecimientos han aclarado su importancia de una manera que no se podría haber imaginado hace 30 años. La atención primaria de salud parece cada vez más una manera inteligente de enderezar el desarrollo sanitario.
La Declaración del Milenio y sus Objetivos de Desarrollo infundieron nueva vida a los valores de equidad y justicia social, esta vez con vistas a lograr que los beneficios de la globalización se distribuyan de forma más uniforme entre los países. La epidemia del SIDA reflejó la importancia de la equidad y el acceso universal de forma sustancial. Con la aparición de la terapia antirretrovírica, la capacidad de acceder a medicamentos y servicios se convirtió en el equivalente a la capacidad de sobrevivir para muchos millones de personas.
El atoramiento de los progresos hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud obligó a examinar detenidamente los resultados de décadas de falta de inversión en infraestructuras, servicios y personal de salud fundamentales. Hemos sido testigos de que las vigorosas intervenciones y el dinero para adquirirlas no permitirán obtener mejores resultados sanitarios en ausencia de sistemas eficaces para su ejecución.
El aumento de las enfermedades crónicas ha destapado nuevos problemas: la carga de la atención a largo plazo sobre los sistemas y presupuestos de salud, los costos que colocan a los hogares por debajo del umbral de la pobreza y la necesidad de prevención en una situación en la que la mayoría de los factores de riesgo escapa al control directo del sector de la salud.4 En otras palabras: justicia, eficacia y acción multisectorial.
En agosto de 2008, la Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud publicó su informe final.5 Sus argumentos son un llamamiento enérgico para que se preste gran atención a la salud en todas las políticas gubernamentales y en todos los sectores. Las lagunas existentes en los resultados sanitarios no son cosa del destino: son indicadores de fallas en las políticas. Como era previsible, el informe defiende la atención primaria de salud como un modelo para un sistema de salud que actúa sobre las causas sociales, económicas y políticas subyacentes de la mala salud.
En octubre de 2008, la OMS publicará su Informe sobre la salud en el mundo relativo a la atención primaria de salud. Previsto para conmemorar el aniversario de Alma-Ata, el informe ofrece orientación práctica y técnica para las reformas que pueden equipar los sistemas de salud de manera que afronten los problemas de salud de complejidad sin precedentes. Aunque el informe no pretende lanzar otro movimiento social, sí se pide a los dirigentes políticos que presten gran atención a las expectativas sociales, cada vez mayores, respecto de la atención de salud: una atención que sea justa, así como eficaz, y en la que se integren muchos de los valores establecidos con tanta brillantez hace 30 años.
(Publicado con autorización de la revista británica The Lancet.)

 El 29 de marzo se realizó las charla “Obras sociales - prepagas: ¿integración del sistema?”, a cargo del superintendente de Servicios de Salud, Ricardo Bellagio. El funcionario habló de la necesidad de un sistema de salud integrado, del incremento del padrón de la SSS, profundizó en los puntos polémicos de la ley que regula a las pre pagas y mencionó hacia dónde se va en lo relativo a trazabilidad aplicada a los medicamentos.
La disertación se realizó en el auditorio Fundación Sanatorio Güemes, en el marco del “Ciclo abierto de debate 2012.
Bellagio comenzó contando que eligió ese título porque al preguntar quién determina las políticas de salud en la Argentina, nadie diría que es una persona o institución. “Siempre que habla alguien que representa la salud en Argentina menciona los subsistemas: subsistema público, privado, etc. Sin embargo, esto es desde el punto de vista del prestador y financiador”, dijo.

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martes

CAREGORIZACION

CATEGORIZACIÓN
NIVELES DE RIESGO

El “Programa Nacional de Garantía de Calidad de la Atención Médica” (P.N.G.C.A.M.) fue creado por Resolución Secretarial 432/92 y refrendado por el Decreto 1424/97 en el ámbito del Ministerio de Salud y Acción Social de la Nación.
El P.N.G.C.A.M. propone clasificar a los establecimientos asistenciales utilizando un criterio de estratificación basado en el Riesgo, para organizar los recursos en gradientes según posibilidades de resolución de cada patología y/o procedimientos. Establece, en su Art. 1°, la necesidad de Habilitar y Categorizar los Establecimientos Asistenciales como primer componente fundamental.
“Categorización:” Es la clasificación de los efectores de acuerdo con el criterio que se adopte (complejidad, riesgo u otros) que permite definir niveles de acuerdo a la viabilidad de la resolución de distintos tipos de problemas de salud.”
Está asociado a la estructura y al proceso, procura ordenar la oferta de efectores de salud en categorías, según el criterio de estratificación establecido, y permite, definir niveles, concentrar actividades, clasificar las prestaciones de acuerdo con la viabilidad de su realización y configurar una red de servicios.
Cuando hablamos de categorías por riesgo el establecimiento se abre a la comunidad, se define qué es lo que va atender en función de lo que puede atender, qué requisitos tiene que tener y a partir de ahí se los autoriza para que pueda, en condiciones programadas, asegurar el nivel de calidad de atención a la población.
En internación existen tres niveles en función del riesgo de enfermar o morir y las posibilidades de resolución en cuanto a diagnóstico y tratamiento del establecimiento.
Nivel I Bajo Riesgo: Constituye esencialmente la puerta de entrada a la red de servicios o sistema. Realiza acciones de promoción y protección de la salud, diagnóstico temprano de daño, atención de la demanda espontánea de morbilidad percibida, búsqueda de demanda oculta, control de salud de la población e internación para la atención de pacientes con bajo riesgo con mecanismos explícitos de referencia.-
Nivel II Mediano Riesgo: Puede constituir la puerta de entrada al sistema. Realiza las mismas acciones que en el bajo riesgo, se agrega un mayor nivel de resolución para procesos mórbidos y/o procedimientos diagnósticos y terapéuticos de mayor resolución.
Nivel III: Alto Riesgo: Excepcionalmente constituye la puerta de entrada al sistema. Puede realizar acciones del bajo y mediano riesgo, debe estar en condiciones de resolver total o parcialmente aquellos procesos mórbidos y/o procedimientos diagnósticos y/o terapéuticos que requieran el mayor nivel de resolución vigente en la actualidad tanto sea por el recurso humano capacitado como así también en el recurso tecnológico disponible.-
Cada uno de estos niveles: bajo, mediano y alto riesgo, definen los requisitos básicos correspondientes al nivel de resolución de la patología que cubren. Sobre la base del criterio de riesgo se analizan los requerimientos mínimos en cada nivel en lo que hace a: Planta Física, Recursos Humanos, Actividades, Marco Normativo de Funcionamiento y Equipamiento Tecnológico

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ACREDITACION

Acreditación de establecimientos asistenciales
Se trata de una modalidad de evaluación de servicios que integra los enfoques de estructura, de proceso y de resultado.
La acreditación es un proceso de evaluación externa, voluntario y confidencial, en el que se comprueba y verifica que un establecimiento posee los recursos necesarios y cumple con los procedimientos correctos, desde el punto de vista científico y humano, brindando los cuidados suficientes y necesarios a los pacientes, generando buenos resultados en la atención médica y en la gestión de la misma.
Estos establecimientos se someten, voluntariamente a este proceso y tiene un costo económico, en relación proporcional con la complejidad del servicio.

¿QUIEN ACREDITA?
Lo hacen Pares evaluadores, es decir, organizaciones conformadas para efectuar evaluación de servicios, integradas por miembros de establecimientos similares, que usualmente han pasado por una instancia de evaluación previa.
Distintas organizaciones, en Argentina, se han dedicado a evaluar y acreditar servicios asistenciales. Actualmente lo hacen el CENAS, Centro Latinoamericano para la Normalización y Acreditación de la Calidad en Salud, institución que congrega a referentes del tema quienes convocan a los profesionales pares capacitados. También otros organismos como el ITAES Instituto para la Acreditación de establecimientos asistenciales.

¿COMO SE LLEVA A CABO LA ACREDITACIÓN?
En primer lugar el establecimiento toma la decisión de acreditar. Luego se cumplen los siguientes pasos:

1.El establecimiento es informado sobre la modalidad del proceso y su secuencia.
2. Se celebra un pacto o convenio, entre el servicio y el organismo acreditador. Dicho proceso tiene un costo económico, acorde a su complejidad.
3.El establecimiento es capacitado en el plan de acción y efectúa la conformación del equipo de trabajo que actuará durante todo este proceso y que está integrado por representantes de los distintos sectores y servicios del establecimiento.
4. Se lleva a cabo una Auto evaluación siguiendo una guía e instructivo, en la que se enfocan estructura, proceso y resultados de los diferentes sectores del establecimiento.
5. Tras las conclusiones de la Auto evaluación, se reciben las recomendaciones del acreditador y el Manual de Estándares, es decir los parámetros establecidos como correctos, que el servicio debe alcanzar.
6.Se formulación del Plan de Mejora y se realizan los cambios institucionales
7.Cumplida esta etapa, el establecimiento realiza la solicitud de la Acreditación al acreditador.
8.Se lleva a cabo la evaluación propiamente dicha, llevada a cabo por los pares externos procedentes del organismo acreditador. Los mismos verifican que los recursos están presentes y que se Cumplen los procedimientos de atención correctamente. El foco está puesto en la calidad de atención y seguridad del paciente, desde el punto de vista asistencial y el respeto a sus derechos.
9. El organismo acreditador, lleva a cabo el análisis de la evaluación efectúa las conclusiones y recomendaciones. Se puede concluir en un resultado favorable (acreditación propiamente dicha) o desfavorable (denegación de acreditación), otorgando, en el primer caso la Acreditación con término.


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